Cómo dormir en un avión cuando tu asiento es 11D

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Aclaración: cómo dormir en un avión en clase Turista (obviamente compraste un pasaje barato), vuelo largo, sentado (contorsionado) cual gimnasta china.

La buena noticia es que se puede; la mala es que se requiere voluntad, como todo lo importante en la vida.

  • Seguramente hemos visto cosas que nadie creería en un avión, como mujeres en camisón. También otras que suben como si volaran junto a los mejores fotógrafos de moda del mundo. La verdad es que no hay un “flight style”, pero hay un punto medio y se llama ropa sensata, eso no incluye pijamas. Bajo ese concepto agrupamos a pantalones de tejidos fluidos, remeras y camisetas que no nos asfixien como personajes de un cuento de Cortázar. Los jeans definitivamente no son la mejor opción, aunque a las mujeres les hagan buenas piernas. Tampoco los shorts porque esas mismas piernas bajarán del avión congeladas. Y definitivamente, para aquellas mujeres con estilo, las sedas tampoco son opción, terminarán cual acordeón. Fundamental llevar algo al cuello nos protegerá del maldito aire acondicionado y, para no perder el glamour, dará un aspecto elegante. Abrigo, seguro. Nos va a servir también para usar como almohada en el caso que lo necesitemos.
  • El calzado, tema delicado. Descalzarse puede tener sentido cuando nos esperan más de once horas de vuelo, pero sin ostentación, por favor. Unas medias, gentileza de la aerolínea o traídos desde casa es fundamental y darán un punto confortable a un momento que realmente no lo es. Tengamos en cuenta que un avión es un espacio público y nuestro vecino no tiene por qué tener nuestros pies encima. De más está decir que el resto del avión tampoco tiene porque enterarse que estamos descalzos. Respeto por sobre todo. Si con esto no te convencimos, además las medias nos protegen del frío.

 

  • Si el calzado es un tema delicado, del alcohol ni hablamos. Igualmente lo vamos a hacer. La buena (y seria) literatura recomienda no tomar alcohol en un vuelo para conciliar el sueño. Pero un poco de vino no hace mal a nadie ni en el Cielo ni en la Tierra. Un poco de vino puede ayudar a dormir. Pero un poco… El vino es alimento y con esa veneración se lo pediremos a la azafata.
  • La posición. Podemos intentar imitar a los asiáticos y hacerlo doblados y apoyados sobre la mesa, pero al resto del mundo no nos sale bien. Vamos por posturas más tradicionales. Una clásica es apoyar la cabeza a un lado del sillón de manera discreta. Por favor tener cuidado de no depositarla en el vecino del asiento 11E. La comedia romántica ha hecho mucho daño y normalmente no suele ser Brad Pitt quien está de viaje de negocios y tiene abierto un Excel en una notebook; o Angelina Jolie derrochando belleza. Si así lo fuese, y es tu día de suerte, podríamos aplicar perfectamente la estrategia de la “comedia romántica”.

 

  • Aunque no tengamos frío nos gusta agarrar la manta y la almohada. Es lo más cerca que vamos a estar de sentirnos bajo el cubrecama de casa. ¿Almohada para proteger el cuello sí o no? Ayuda, pero llevarlas a veces no es lo más cómodo.
  • Silencio, por favor. Además hay altas posibilidades de que nos toque al lado un bebé. Y puede tener hambre, o sueño o ganas de ser bebé. Recurramos a un clásico: los tapones.

Dormir en clase turista en un vuelo largo es posible. En serio. Se pueden seguir todas estas recomendaciones y no pegar un ojo; o se puede no seguir ninguna y dormir desde Ezeiza a Madrid de un solo tirón y hasta tener increíbles sueños.

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